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Siete Claves Para Ser Un Líder Efectivo

02/10/2017

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Siete Virtudes Esenciales De Un Verdadero Líder

01/10/2017

 

El liderazgo realmente efectivo e inspirador, no es una suma de habilidades aprendidas para ser desplegadas estratégica o convenientemente pues no basta comportarse como líder; hay que ser realmente líder.Todos conocemos, hemos escuchado y hablamos prácticamente a diario de las cualidades que consideramos debe tener un líder para ser considerado como bueno. Pero, sin embargo hay atributos de los cuales no se habla frecuentemente tal vez por paradigmas o creencias a los cuales está sujeta la palabra “líder”.

 

Comencemos por la definición de líder: las definiciones convencionales asocian al líder con una persona que dirige a un grupo de personas o a un colectivo o comunidad.En mi definición personal de liderazgo propongo al líder como aquella persona que se hace cargo primero de sí misma para luego hacerse cargo de otras, y que adicionalmente hace algo que esas otras personas no han hecho aún o no quieren hacer. Dentro de las cualidades tradicionales del líder podemos resaltar:

  • Tener una misión

  • Tener una visión

  • Saber comunicar la visión e inspirar a otros

  • Ser consciente de sus principios y valores

  • Tener habilidades directivas

  • Tener habilidades de comunicación

  • Ser adaptable / situacional

  • Buscar el crecimiento de su grupo y el desarrollo de las personas que le siguen

Sin embargo, estas cualidades no necesariamente hacen que el líder sea un líder inspirador y que logre mantener la moral de su grupo en momentos de crisis… Existen sin embargo otras cualidades a las que llamo virtudes esenciales porque no se habla de ellas normalmente y que a mi modo de ver son las que realmente hacen que el líder llegue al corazón del liderado:

 

1. Humildad, 2. Coherencia, 3. Saber pedir ayuda, 4. Compasión, 5. Comunicación desde el corazón, 6. Creer en su equipo, 7. Inteligencia Emocional

 

Humildad

Actualmente tenemos preconcebido y malentendido el concepto de líder como “aquel que se las sabe todas”; pero esto no es más que una posición cómoda tanto para el líder como para los colaboradores o miembros del grupo, pues para el líder y especialmente cuando su posición de líder está atada a una posición jerárquica tal como sucede en el entorno empresarial, o quizá en el familiar, es fácil apoyar esta actitud basándose en el poder que su cargo o rango le confieren; para los colaboradores o miembros del grupo es también fácil pues les permite “delegar hacia arriba” dejando al líder la responsabilidad por los errores que se cometan en el proceso así como sus consecuencias; ser humilde sin embargo, puede ser la decisión más difícil de tomar; reconocer que no siempre se tiene la respuesta o la solución y poner eso en conocimiento del equipo hace que el líder sea visto como humano ( uno de nosotros) lo cual es de entrada el punto de partida para un liderazgo efectivo; el líder no puede y no debe estar separado del grupo.

 

Coherencia

Definimos coherencia como la alineación consistente y estable entre el pensar, el sentir, el hablar y el actuar. Esta alineación habla por sí misma y por tanto no requiere discursos de presentación; cuando un líder es coherente en estas cuatro dimensiones, su reputación le precede y prácticamente no necesita mayores explicaciones. Se dice que en una ocasión, una mujer llevó a su pequeño hijo a conocer a Ghandi; luego de conseguir la cita y esperar un buen tiempo llegaron a la presencia de este gran líder; - “¿Cómo le puedo servir?” – preguntó Ghandi“Por favor dígale que no coma azúcar porque es malo para su salud” – contestó la madreGhandi mira al niño, mira a la madre y le dice: “por favor vuelvan en un mes...”La mujer toma a su hijo desconcertada y se devuelve; al cabo de un mes regresan a la nueva cita, Ghandi se inclina a la altura del pequeño, lo mira a los ojos y le dice: “por favor no comas azúcar; es malo para tu salud”“¿Porque me hizo esperar un mes para hacer eso?” – pregunta la madre.  Ghandi contesta: “Porque hace un mes… yo comía azúcar!”  Este nivel de coherencia es tan sincero, tan puro y tan potente que simplemente es imposible que sea pasado por alto; sin embargo, cualquier pequeña falla en la coherencia de un líder será notada inmediatamente por su equipo o por las personas a su alrededor; esta tal vez es la virtud más difícil de cultivar y mantener pero también la que más frutos traerá a largo plazo.

 

Saber pedir ayuda

Ligada a la virtud de la humildad, está la virtud de saber pedir ayuda; es prácticamente imposible que un buen líder sea capaz de arreglárselas por sí mismo ante todas las vicisitudes de su camino; el líder debe estar en capacidad de decir “no lo sé”, “en este momento no conozco la manera de lograrlo”, pero también debe ser consciente de que al hacer estas declaraciones está también comprometiéndose a un nuevo nivel de liderazgo: buscar la ayuda que necesita, aprender algo nuevo, hacer una alianza, construir en conjunto con su equipo una alternativa, desarrollar o adquirir un nuevo talento o habilidad, para lo cual necesitará sin duda algún tipo de soporte o ayuda bien sea al interior o al exterior de la organización; este soporte puede provenir de figuras como: maestros, mentores, coaches, pares y por qué no, los miembros de su propio equipo; recurrir a su propio equipo como principal ayuda para su propio desarrollo es una de las decisiones más valientes que un líder puede querer tomar; pero por otra parte, es también una de las más valiosas; ¿Quién sino las personas que día a día y minuto a minuto están a su lado observándole, son las más indicadas para proveerle retroalimentación, consejo y solución?

 

Compasión

Según la Real Academia de la Lengua Española, la definición de compasión es “Sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias” pero para efectos de este escrito definiremos la compasión como la capacidad de ver las condiciones y situaciones por las que otro ser humano está atravesando y de esta manera dejamos de lado los sentimientos de lástima y vemos al otro como alguien que está experimentando algo temporal y de lo que saldrá, pero para que eso pase requerimos poner de nuestra parte; hace algunos años iba saliendo de la oficina cuando recibí la noticia de que uno de mis hermanos que estaba muy enfermo, estaba agonizando; en efecto esa misma noche falleció… era jueves y llamé a mi supervisor para avisarle que el viernes no iría a la oficina por el fallecimiento de mi hermano; me dio sus condolencias y colgamos; no pasaron quince minutos hasta que recibí la llamada de mi gerente; habló conmigo y me dijo que tomara todo el tiempo que fuera necesario… el lunes llegué a la oficina pues en esos momentos ( y quienes han pasado por ello lo comprenderán bien) mantener la mente ocupada es lo mejor que se puede hacer mientras se asimila la pérdida; el recibimiento de mi gerente fue algo que me sorprendió: me preguntó como estaba, como me sentía y me dijo que si necesitaba más tiempo lo tomara que él quería que yo estuviera bien; no así el recibimiento de mi supervisor: con solo verme llegar comenzó a pedir tareas y cosas pendientes… es obvio que a trabajar iba yo, pero la actitud y la compasión que percibí del uno y del otro cambió para siempre mi percepción de ambos como líderes. Un líder nunca puede dejar de ver a sus colaboradores o a su equipo como seres humanos y esto debe estar por encima de todo.

 

Comunicación desde el corazón

Que la comunicación del líder sea sincera, directa y asertiva es su competencia (conocimientos + habilidades) pero que la comunicación sea verdadera, es una virtud. Un líder debe poder abrir su corazón (y tal vez el uso de la palabra corazón suene o parezca bastante extraño pero es la clave de una excelente comunicación) para poder comprender por favor nota que no escribo “entender”) lo que su colaborador, par, jefe o equipo le esté transmitiendo; cuando te comunicas desde la razón, estás transfiriendo información; cuando te comunicas desde el corazón tienes un efecto muchísimo más profundo en quienes están interactuando contigo; de hecho mientras escribo este artículo, no lo hago con la intención de que lo reciba tu cerebro, sino tu corazón; mi intención es que sientas estas líneas y que el sentimiento que pongo en ellas impacte en tu ser, no en tu intelecto… Un buen líder sabe cómo llegar al corazón de su gente; y lo hace desde su propio corazón. Se requiere cierta práctica y tal vez un poquito de maestría en inteligencia emocional para no dejarse llevar por las emociones que esto conlleva; por ejemplo para disculparte con alguien debes hacerlo sintiéndolo realmente pero teniendo claro que la intención es la de abrirte sin dejarte manejar por la culpa; si estás dando retroalimentación a uno de tus colaboradores puedes hacerlo de manera que él o ella se sienta bien, si estás en capacidad de dejar a un lado tus propias necesidades como jefe o como líder y proveer una retroalimentación sincera con la única intención de que sea útil para esta persona; todos sabemos que como su líder tú también te beneficiarás de ello, pero esa será una consecuencia de un proceso hecho desde el corazón.

 

Creer en el equipo

Una cosa es decirle a tu equipo que crees en ellos y otra cosa es creer en ellos realmente; además creer en ellos es también diferente a creerles. Cuando un líder cree en su equipo es porque primero cree en sí mismo como líder; sabe que ha ejercido su liderazgo de manera eficaz y ha logrado transmitir su mensaje. Un líder que cree en sí mismo jamás dudará de lo que su equipo es capaz de hacer pues si ha estado con ellos, los ha acompañado en su crecimiento, los ha entrenado, apoyado y retado, los conocerá tan bien como la palma de su mano y no tendrá duda de lo que son capaces de lograr. Sin embargo, si el líder duda de su capacidad de generar cambios, movilizar y capitalizar los talentos de su gente, o quizá de su capacidad de comunicación, pronto se verá en apuros y buscando la manera de tomar el control a como dé lugar; es en este juego donde aparecen diálogos internos como “es que si no estoy yo, las cosas no salen bien” y los “líderes” que no toman vacaciones o que si las toman están llamando permanentemente desde donde estén a la persona que han dejado a cargo, para que les pase el reporte de lo que ha sucedido durante su ausencia.

 

Inteligencia Emocional

La capacidad de reconocer la emoción que se está sintiendo y saber qué hacer con ella, es lo que llamamos inteligencia emocional. Pero, ¿Qué son las emociones?, todos las tenemos, todos las sentimos y no sabemos cómo manejarlas; las emociones no son más que los efectos de reacciones químicas en nuestro cerebro y que sentimos en alguna parte del cuerpo. Sabemos que cuando pasa algo como por ejemplo, aquella persona que siempre llega tarde a la reunión, se dispara algo en nuestro cerebro que hace que sintamos otra cosa en el cuerpo y a eso lo llamamos emoción. Es importante distinguir el cómo se manifiestan las emociones en nuestro cuerpo para poderlas manejar: pensemos por ejemplo en algo agradable; la primera vez que vimos a nuestra pareja, la llegada de nuestro primer hijo o tal vez la obtención de un logro importante… Démonos cuenta de qué es lo que sentimos: si es alegría, pasión, esperanza, etc. Es importante evitar las generalizaciones como por ejemplo decir que “me siento muy emocionada cuando veo que lo estamos logrando” pues no alcanzamos a identificar la emoción y por tanto no podremos manejarla. Poder reconocer la emoción y poder reconocer cómo se siente y en dónde se siente (ardor en el estómago, punzada en la rodilla) es parte de lo que un líder necesita identificar para poder manejar sus emociones; si por ejemplo sientes rabia la cual se manifiesta como ardor en el estómago cada vez que Juan llega tarde a tu reunión, estarás en capacidad de tomar acción antes de que eso pase y tal vez des una llamada a juan diez minutos antes de la reunión para confirmar su asistencia… esto te evitará el ardor en el estómago y probablemente mejore tu relación con Juan.

 

Otro aspecto importante de la inteligencia emocional es saber reconocer el estado emocional en que se encuentra el interlocutor para poder saber cómo dirigir la conversación; recuerdo que en mis primeros años de trabajo aprendí que cuando necesitaba obtener algo de mi jefe, el mejor momento era los lunes en la mañana… había notado que siempre llegaba sonriente y relajado, así que comencé a utilizar ese espacio para conversaciones en las que necesitara permisos, su apoyo o simplemente negociar algo con él. Con el tiempo, me di cuenta de que los lunes en la mañana llegaba muy sensible e irritable y se debía a que su padre estaba enfermo; tenía Alzheimer y ya no lo reconocía... mi jefe lo cuidaba los domingos para que su hermano, quien vivía con el padre pudiera tener descanso… tuve que cambiar mi estrategia y como ya no era tan fácil detectar un horario apropiado, desarrollé la habilidad de observar permanentemente su estado emocional, de manera que cuando detectaba que estaba relajado y abierto me permitía tener conversaciones en la que necesitaba algo de él y cuando estaba tenso tenía conversaciones en las cuales le daba buenas noticias o le presentaba algún resultado que él estuviera esperando. Esta habilidad me permitió llevar una muy buena relación de trabajo y casi que una amistad durante varios años sin conflictos.

 

 

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