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Siete Claves Para Ser Un Líder Efectivo

02/10/2017

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La Crisis Del Nuevo Líder

02/10/2017

Todo parece normal: estás en tu oficina trabajando como siempre, o quizás es el final de un viernes y te estás preparando ya para un buen fin de semana, cuando de pronto suena el teléfono y te llaman a una reunión en la oficina del gran jefe; entras y está él con tu jefe inmediato y tal vez una persona de Recursos Humanos… es posible que creas que hiciste algo mal o que te van a dar malas noticias, pero en lugar de eso te miran con los ojos abiertos y cara sonriente.

 

- "Toma asiento; te pedimos que vinieras porque dado tu buen desempeño y los resultados que has tenido, queremos que seas el nuevo líder de tu área; felicidades ! Comienzas el lunes !.. mueve tus cosas a tu nuevo escritorio !"

 

No lo puedes creer… te han dado un ascenso!

 

En medio de la conmoción no sabes si reír o llorar o qué decir y luego de algunas palabras más que más o menos quedan claras, te diriges a compartir las buenas noticias con aquellos que son importantes para ti. Durante los días siguientes no paras de recibir llamadas, mensajes y felicitaciones de las personas que están a tu alrededor y si es fin de semana no puedes esperar a llegar el lunes a tu nuevo cargo.

 

Hasta allí todo bien: te sientes reconocido, importante, tienes un nuevo cargo, mejor estatus, una oportunidad de crecimiento, un mejor ingreso… tal vez ahora puedas comprar ese carro, esa casa o casarte…. qué bien!

 

Pero… llega el tan ansiado momento de sentarte en tu nuevo cargo y te haces la pregunta del millón: “¿Y ahora qué hago?!!!”, y lo peor es que no solamente es esa pregunta sino las que vienen detrás: “¿cómo voy a liderar este equipo?”, “¿por dónde comienzo?”, etc.

 

Tal vez lo primero que hagas sean cosas operativas como ponerte al día con la persona a la que reemplazaste (si es que tienes acceso a ella) o comenzar a armar un rompecabezas en caso de que ya no esté; tu nuevo jefe te llama para decirte lo que espera de ti en tu nuevo rol (especialmente las cosas que desea cambiar de tu área) y que decir de la andanada de llamadas y correos citándote a reuniones, juntas, pidiéndote apoyo y soporte y la cantidad de clientes internos que aparece de la nada y que tú ni siquiera sabías que existían.. te comienzas a preguntar cómo hacía tu antecesor para atender todo eso, manejar un equipo, cuidar los resultados del área y hacer su vida…

 

Sigue pasando el tiempo y comienzas a darte cuenta de que entre los miembros de tu equipo hay algunos a favor de tu nombramiento que cooperan indiscutiblemente y de muy buena voluntad, hay otros como que no mucho pero tampoco se resisten y hay también un pequeño grupo o quizá solamente uno a quien la noticia lo ha caído bien y no tiene una actitud muy colaboradora contigo y hasta saboteadora; también notas ciertos patrones de conducta como que quienes eran tus amigos más amigos se acercan a ti como esperando ganar beneficios, aumentan las solicitudes de permisos y las llegadas tarde y hasta el que pide que le quites trabajo porque está “sobrecargado”; te preguntas cómo manejar eso sin dañar la camaradería y el ambiente del grupo, pero que las cosas marchen de la mejor manera posible.

 

Aun no cumples un mes en tu nuevo cargo y te das cuenta de que también es necesario gestionar “la cosa política”; ahora resulta que más importante que hacer bien tu trabajo y entregar buenos resultados es clave (y vital) mantener excelentes relaciones con los clientes internos, tus pares, sus jefes y moverte en los círculos en que ellos se mueven, pues no se sabe quién tendrá otro ascenso pronto y podría llegar a ser tu nuevo jefe, mentor, “padrino” o incluso, tu mayor detractor…

 

Con tantas nuevas variables que cuidar tarde o temprano llegas a alguna de estas consideraciones o a algo similar:

 

"Tengo que estar pendiente de todo y al tanto de cada cosa que suceda”

“Tengo que vigilar los procesos y resultados de mi gente”

“No puedo faltar”

“No puedo fallar”

 

Lo cual te lleva a comportamientos como:

  • dudar y a desconfiar si tu gente lo hará bien,

  • temes delegar por temor a que haya un gran error,

  • revisas todo lo que tu equipo hace

  • pides reportes en exceso

  • organizas reuniones y tomas la tarea uno por uno

  • acompañas a los miembros de tu equipo a sus reuniones

  • validas la información que tu equipo te da con fuentes externas

  • no sabes cómo dirigirte a tu jefe o darle malas noticias

  • no sabes cómo comportarte en una junta con los grandes jefes

  • te vuelven pedazos en los comités por no estar al día con temas no técnicos

Y es así como pronto te encuentras trabajando hasta tarde en la noche porque “el tiempo no alcanza para nada” (otra de las explicaciones que le encuentras a la situación). Ahora te encuentras corriendo y “apagando incendios” durante el día y solo después de que tu equipo se va muy puntual a las 5:00 pm, es cuando puedes sentarte con tranquilidad a revisar tu correo y tratar de ponerte al día con tus compromisos; sin embargo suele ser a esa hora cuando vienen a veces el jefe, a veces el gran jefe y a veces ambos (por no mencionar un cliente interno con emergencia de último minuto) a conversar contigo sobre algún asunto prioritario para ellos.

 

Como nuevo líder te encuentras al borde del colapso y lo que antes parecía una oportunidad ahora no se ve como tal; ya no hay tiempo, vives colgado con pendientes, reportes, reuniones y aunque quisieras pasar más tiempo con tu equipo para transferirles tu experiencia (una de las solicitudes del gran jefe), no lo logras y hasta te sientes culpable por ello.

 

Cuando revisas tu vida de analista raso, la ves como que era más fácil, más divertida… hasta tenías tiempo para ir al gimnasio o ir a cine entre semana… llegas tarde y más cansado a casa y si estás casado tal vez hay alguien quejándose de que ya no estás presente en casa, o ves crecer a tus hijos horizontalmente (acostados) como decía un amigo mío, y es que cuando el sueldo aumentó los gastos también lo hicieron y ahora no hay forma de dar reversa… de pronto te das cuenta de que estás como en un círculo vicioso donde la única opción pareciera ser trabajar más para buscar el siguiente ascenso o no ser despedido…

 

Tal vez todo esto no te ha pasado a ti, y te parezca una historia bastante pesimista y reforzada pero hay personas para quienes esto es verdad. Esta historia es una colección de casos de varios de mis clientes y de mi experiencia personal que traigo como recurso pedagógico para explicar lo que un líder debería hacer al recibir una promoción especialmente la primera:

 

1) Reconócete como un aprendiz: lamentablemente las habilidades que te pusieron en tu nuevo cargo ya no te servirán para sostenerte y crecer en él. Existen dos tipos de habilidades: las técnicas y las adaptativas; las habilidades técnicas tienen que ver con adquisición de información, habilidades y destrezas necesarias para realizar bien una tarea; si eras el mejor analista, diseñador, calculista, vendedor, etc, todo lo que podrás hacer ahora con eso es enseñarlo a tus pupilos. Pero los líderes que sobrepasan la crisis del nuevo líder no lo hacen por sus habilidades técnicas… lo hacen por sus habilidades adaptativas: esto es, cómo se transforman a ellos mismos para ser el líder que necesitan ser; esto implica revisar creencias, temores, valores, actitudes y comportamientos entre otras cosas.

 

2) Pide ayuda: no tiene nada de malo tener conversaciones con tu jefe y con Recursos Humanos y decirles que no sabes cómo liderar o manejar una situación de liderazgo; ellos ya lo saben! más aún: ya pasaron por allí… te pusieron allí porque vieron tu talento y para que crecieras, no para que salvaras al planeta… no juegues al héroe. Éste es el error crucial que muchos nuevos líderes cometen y en algunas organizaciones no es tan fácil de lograr. Sin embargo un líder no se debe conformar con excusas; si realmente lo quieres puedes contratar ayuda externa; puedes contratar un coach o un mentor calificado que pueda ayudarte a hacer esa transición a través del desarrollo de tus nuevas habilidades adaptativas. Invertir en ti mismo también es una característica de liderazgo.

 

3) Identifica tus debilidades como líder y haz un plan de entrenamiento para ti: algunas de las habilidades más importantes de un líder son: delegación, priorización, distribución de cargas según habilidades, manejo del tiempo, influencia, comunicación y asertividad. Por supuesto que todas estas son habilidades adaptativas que deberás ir madurando con el tiempo.

 

4) Haz un plan de entrenamiento para tu equipo: haz un diagnóstico de cómo está el equipo y de cómo necesitas que esté para determinar las brechas a cubrir y ten conversaciones con tu jefe sobre la mejor manera de hacerlo.

 

5) Ten un mapa general del negocio: es clave que como líder sepas cuál es tu negocio interno (tu área de influencia en la organización) y sepas cómo conecta tu área con otras y cómo influye en sus resultados; es importante que te tomes tiempo para conocer lo que otras áreas hacen que puede afectar tus resultados; pasa tiempo conociendo de ellas y de sus líderes; infórmate del mercado, el sector, los proveedores, los clientes y las tendencias… no sabes cómo esa información podría afectar a tu área y tus procesos.

 

6) Estudia la cultura de tu organización: cuales son los valores (declarados y no declarados) que vive y que comportamientos premia y castiga; detecta las micro-culturas que se dan en ella, los rituales, ceremonias, héroes y villanos y relaciónate de manera políticamente correcta con tus pares y sus jefes, así como tus clientes internos.

 

7) Cultiva una relación cercana, franca y abierta con tu jefe directo y dependiendo de la organización y cultura en la que estés, con el jefe de tu jefe y el jefe del jefe de tu jefe si es necesario; al jefe también hay que liderarlo… a través de una relación donde la comunicación y los resultados sean satisfactorios para ambos.

 

La verdad es que la organización en la que estás no está esperando resultados mágicos de un momento para otro, pero si está esperando ver que te desarrolles primero como líder para que puedas desarrollar un equipo y entregar resultados de valor. No te tortures cargándote toda la responsabilidad pues para ayudarte con eso están los miembros de tu equipo; todo lo que tienes que hacer es mirarte a ti mismo con honestidad y tomar la decisión de trabajar en ti mismo con determinación; recuerda la frase de Zig Ziglar que dice:“no será tu aptitud la que determine tu altitud, sino tu actitud”.

 

Algunas organizaciones tienen programas corporativos de desarrollo de líderes a través de mentoría interna en los cuales los nuevos líderes pueden acceder a la experiencia de líderes con más “horas de vuelo” los cuales les transfieren lo que les funcionó en su momento; si tienes la oportunidad de acceder a un plan de este tipo ten en cuenta que lo que funcionó antes no necesariamente funcionará hoy porque las personas, situaciones y contextos que intervinieron no son necesariamente iguales; de todas formas siempre podrás aprender de la experiencia de quien ya lo hizo.

 

Otras organizaciones utilizan un modelo más conductual como por ejemplo: identifique el problema, haga un plan de acción y resuélvalo; pero este modelo opera bien para el caso de habilidades técnicas. Las habilidades adaptativas por el contrario, requieren pasar por un ciclo de aprendizaje que permita el error y de espacio al crecimiento; se requiere salir de la zona de comodidad y atreverse a hacer cosas diferentes. Si estás bajo la presión de un plan de acción, puede ser resultarte de gran utilidad contar con el acompañamiento de un experto en cambio y desarrollo de habilidades adaptativas.

 

Muy pocas organizaciones cuentan con programas internos de desarrollo de habilidades adaptativas basados en coaching y hasta tienen coaches profesionales a su servicio; si estás en una de ellas y tienes acceso a estos programas eres una persona muy afortunada; no lo pienses dos veces, lánzate a un programa de coaching y sácale el mayor provecho posible: prepara tus sesiones, llega con un objetivo en mente a cada una de ellas, trabaja en los retos y asignaciones que con tu coach acuerden y transfórmate en un líder capaz de sacar adelante los retos de nuevo cargo.

 

 

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